lunes, 25 de abril de 2016

Ahí me las den todas

Una versión actualizada de ésta fábula



Hace un tiempo en un país lejano, hubo un   gobierno que odiaba las manifestaciones publicas, sobre todo si eran contrarias a los intereses del gobierno que representaba.
En una ocasión en que las gentes del pueblo se sentían muy airadas, se manifestaron en las calles y plazas públicas,  que se llenaron de gentes indignadas con la forma en que el gobierno hacía las cosas.
El Ministro que tenía autoridad sobre la policía, la lanzó contra los manifestantes.
La policía se enfrentó al pueblo indignado con fuerza, y el pueblo les insultaba, e incluso algún que otro policía recibió alguna que otra bofetada. 
Los policías indignados por el trato que recibían por parte del pueblo, fueron a quejarse al Ministro.

-Señor ministro, cuando la policía reprime al pueblo en su nombre. ¿No somos de algún modo representación de usted y su autoridad?
Si-, respondió el Ministro.
-Entonces un policía es como si fuera usted mismo el Ministro el que estuviera allí disolviendo a los manifestantes, y  nos dan una bofetada es como si se la dieran a usted.
-Así vendría a ser, si. ¿Pero que queréis decirme con todo esto-, les contestó el Ministro.
-Pues Señor Ministro, los manifestantes nos han insultado e incluso alguno de los policías ha recibido alguna bofetada en su cara,  que viene a ser la misma cara que la del señor ministro.  Vamos, que es como si se la hubieran dado a usted.
Y el ministro  miró al policía y le dijo.
-Ahí me las den todas.

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